sábado, 9 de mayo de 2009

Aislando el espíritu...Euforia química.

Y vuelvo a escribir, pero esta vez diferente. El espíritu aislado no dice nada más,  el propósito esta ahí. Mi euforia química se convierte en un detonante de emociones, que a veces controlo y otras veces reviento.
Las señales aparecen, los motivos son variantes; las miradas desaparecen mi espíritu se aísla. Las tensiones se tensan y la química hace su función, todo en un momento se vuelve ansiedad; y la euforia vuelve a quemar.

Cuando los elementos se unen todo tiene sentido; el aire paralizado, el agua en descanso, la llama de mi ser quema por dentro y todo los elementos físicos hacen sus funciones. Todo en armonía.

Aislando el espíritu me ayuda a meditar de una manera que no se puede explicar. Una comunicación única entre mi cuerpo y mi espíritu decidiendo en su lenguaje único como debo reaccionar. La euforia regresa otra vez, todo está conspirado a mi favor; el aire vuelve a movilizarse. Todo está en mí ser.
 

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