sábado, 24 de octubre de 2009

Intensidades en la oscuridad. Señales que marcan.

Dobla a la derecha y sigue tu paz. Dentro de una oscuridad veo aciertos y desaciertos, burlando toda muralla que contiene y detiene. Te veo y me da algo que suele pasar; nada. Me sumerjo en las letras que te llegan y no se devuelven; conexiones que tratan en vano un sonido de tu voz.

Calles oscuras y un mojado pavimento me intimida y a la vez me acompaña a lo mismo de lo mismo. Quienes se creen, se sobrevaloran, dentro de sus propios parámetros inútiles que solo son medidos por ellos mismos. Hipócritas sensaciones; intensas en la oscuridad que me subestima y me dirige a descansar sin parar; a detenerme sin descanso. Irónicas sensaciones provocadas por las señales que marcan detenerme o seguir.

Y sigo solo en mi soledad, en mi mundo personal. Donde me acompaña la brisa que corta y la mirada del que no le importa. Estás en tu mundo. Me escondo en mis escrituras, no te escucho; no respiras y llegas al borde.

Y luego me detengo, en las cuatro paredes azules grisáceas, pensando; meditando. Llega una culpa por no hacer lo indebido. Llega una calma por estar en paz con todos y conmigo. Lo correcto es lo divino; pensar y actuar es lo que nos queda dentro de las intensidades en la oscuridad. Y la señal vuelve a marcar, gira hacia tu paz.

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