martes, 1 de diciembre de 2009

Hacerme sentir…Una cercanía que nos aleja.

Tres veces no fueron más que una cuna de sensaciones. Una excelente, dos; una mejor. Tres un pesar inmenso dentro de mi, recordando que se cansa y se detiene.

Hacerme sentir, recordando lo básico; admirando el instinto. Y me sientes cerca y me aprietas y me acaricias. Me rozas y me agarras, te gusta y me gusta, que sensación mas rica. Luego viene lo segundo, y de cerca te alejas y vuelves a acariciar, sensación intensa pero a la vez dudosa. Y llega el tercero y siento una pequeña hostilidad, el camino es un aliado; no de mí, no de ti…Maldito pesar.

Una cercanía que nos aleja se asoma dentro de lo moderno. Y el hilo de mi escritura nunca se pierde. Llegan los recuerdos, llegan los inciertos; llegan las posibles ocasiones que nunca serán.

Hacerme sentir dentro de la misma cercanía que nos aleja. Ridículo y pesado, pero necesario para que lo que realmente importa salga a la luz. Ahora llega y no puedo pensar más en ello; llegan las sensaciones oscuras.

Una que se asoma de vez en cuando, no le importa nada; lleva su reloj. Una que llega como un castigo sin culpable; tomando en cuenta lo que no se le ha perdido. Una que transmuta y no se inmuta; deseando sin desear, complicando la creación de su propia sencillez. Que molestia. Una que añora y desea lo que no desea que ocurra jamás, siendo pobre en su pobreza de experiencia y deseosa de añorar aun más. Y otras mas que no resisten algo más que su propia voluntad de ser y estar y a la vez no existir en ese espacio que nos acercan en la lejanía.

Y abro los ojos, y los cierro, y pienso en lo más cercano; en lo más puro. La realidad me da el respiro necesario. Y no necesito ser como una briza que se acerca sin avisar; simplemente me espera y deja que se sienta el calmado palpitar.

Tomando un respiro, no te veo en lo visible, no te escucho en tu sonido; no te siento en ti. Hacerme sentir y dejar pasar la cercanía que nos aleja cada día un poco más.